Historia Institucional

Los inicios (1981-1987)
La razón primigenia del grupo fundacional de Asociación Civil Labor fue incidir en lo que se denominó “la autoformación obrera”, otorgándole al movimiento obrero un papel fundamental en el cambio social y generando una visión sindicalista del cambio en los obreros mineros y metalúrgicos, principalmente de las empresas Minero Perú y Southern Perú Copper Corporation (SPCC).

En este tránsito, la institución respondió a los requerimientos del gobierno local gestionando proyectos de emergencia y de servicios para el bienestar comunal, que permitieron iniciar un trabajo de promoción de género en el sector femenino, apoyando las iniciativas de la Federación de Promoción y Defensa de la Mujer Ileña (FEPRODEMI).

La constitución de los Gobiernos Locales generó nuevos espacios de trabajo, permitiendo el desarrollo de programas importantes como la Titulación de Pueblos Jóvenes, creación del Almacén Comunal, Desayunos Infantiles y el Consultorio Médico.

Buscando el desarrollo regional (1985-1990)
Asociación Civil LABOR se consolida como institución ejecutora de proyectos de servicios y promoción para el cambio social, desarrollando su trabajo de promoción en sectores femeninos y laborales en estrecha relación con la Municipalidad Provincial de Ilo.

Simultáneamente, se inician acciones en el campo del desarrollo regional participando en el debate sobre temas de defensa del medio ambiente, regionalización y canon, entre otros. Además difunde propuestas de desarrollo local y regional facilitando la gestión y elaboración de proyectos de desarrollo para la región.

En 1988 se crea al interior de la organización el Departamento de Investigación Regional, buscando articular el trabajo de los programas sectoriales con los esfuerzos por alcanzar la regionalización. Para 1990 la institución mantiene su presencia en el trabajo laboral y de mujer, pero amplía su acción con mucha vitalidad en el ámbito del medio ambiente.

El punto de inflexión (1990-1992)
En esta nueva fase, la institución mantiene su presencia en los ámbitos mencionados y amplía su intervención al trabajo rural en el distrito de Carumas, provincia de Mariscal Nieto en Moquegua. Sin embargo, en el año 1991 se inicia un proceso de debate donde se consolida el concepto de “gestión y desarrollo territorial”, que se plasma en la elaboración del primer Plan Estratégico Institucional (convirtiéndonos en una de las primeras ONG´s en el Perú en iniciar la experiencia de planificación estratégica, luego de algunos casos en Piura y Cajamarca), acorde con las propuestas de gestión local, planificación estratégica e integración regional.

Por otra parte, la aparición de nuevos paradigmas de desarrollo, la irrupción de nuevos actores sociales, la necesidad de asumir el trabajo con el sujeto popular entendiéndolo como ciudadano, la presencia de la violencia terrorista, así como el agotamiento en la relación con los sectores de trabajo y otras instituciones, exigieron una reestructuración organizacional significativa.

En este período Asociación Civil LABOR jugó un rol importante al llevar a la empresa minera SPCC ante el Tribunal Internacional del Agua (La Haya-Holanda), que sentenció la responsabilidad de la misma por el uso irracional del agua de la Región Sur del Perú.

Nueva actitud frente al cambio (1992-1996)
Los distintos dilemas que aparecieron al inicio de la década del ‘90 comenzaron a ser resueltos de manera positiva. La visión de ciudad, hábitat y región en el marco de estrategias de concertación modificaron el rol de la institución, afirmando su perfil de defensora del medio ambiente. El estudio que permitió llevar a Southern ante el Tribunal Internacional del Agua dio también lugar a la publicación del libro “Agua, Minería y Contaminación: El Caso Southern Peru”, trabajo de Doris Balvín, que configuró el tema de la gestión ambiental como aporte innovador gestado por ciudades como Ilo.

La visión estratégica institucional dio prioridad al desarrollo local y aprovechó adecuadamente las decisiones que se produjeron en ese entonces a favor de Ilo, en especial, cuando fue designada sede de la integración bi-oceánica en el marco de la integración binacional Perú-Bolivia.

Por otro lado, el primer Plan Integral de Desarrollo de Ilo (PIDI), junto con las estrategias implementadas por el gobierno local, dieron paso a la constitución de nuevas instituciones y espacios de concertación como el Consejo Comunal de Desarrollo, el Comité de Manejo Ambiental, las Asambleas Cívicas, entre otros, haciendo la transición de las formas tradicionales de organización vecinal y sindical. Durante este período, la Federación de Pueblos Jóvenes y los Comités de Gestión se constituyeron en piezas clave para la consolidación de la estrategia y proyectos de gestión del hábitat popular, que Asociación Civil LABOR impulsó junto con el gobierno local y que abarcó temas de forestación, recuperación de espacios públicos y formación de microempresas de limpieza.

En este contexto, la experiencia exitosa en Carumas en la línea de agro-ecología, la necesidad de afianzar la propuesta de planificación y gestión territorial, así como la incursión de una nueva ONG con gran financiamiento en la zona, consolidó la decisión institucional de poner en funcionamiento una oficina en el distrito de Moquegua.

La consolidación del cambio (1995-2002)
El reconocimiento internacional por la experiencia de gestión local de Ilo irradia su impacto a distintos foros, perfilándose como sistema de acción, cuya experiencia podía ser repetida en ciudades intermedias. La institución había contribuido en el desarrollo de la propuesta, con un enfoque medioambiental y de desarrollo sostenible.

En 1997, la empresa Southern Peru anuncia la materialización de sus inversiones ambientales exigidas durante décadas, declarando sin embargo, que debido a la baja en la cotización del cobre, retrasarían la aplicación del plan de recuperación ambiental. Por otra parte, la Empresa Enersur inició la instalación de una planta energética teniendo como insumo base el carbón, por lo que la institución asumió un enfoque de defensa ambiental contra el empleo de este material altamente contaminante, que ponía en peligro la zona sur de la ciudad, orientada al turismo y la expansión urbana.

En 1999, Asociación Civil LABOR enrumba a la ciudad de Arequipa, donde el principal problema era la gran contaminación ocasionada por las emisiones de un sobredimensionado y obsoleto parque automotor. Así, se define como eje temático de intervención la Gestión Urbano Ambiental, priorizando también la problemática de residuos sólidos.

En este contexto, la institución se suma al GEMA (Comisión de Gestión Ambiental), espacio de concertación de un conjunto de instituciones y organizaciones sociales, trabajando con el soporte estratégico de ONG´s, municipios y universidades. Este trabajo incorpora a Arequipa en el marco de Agenda 21 locales en el proceso de concertación para la elaboración del Programa de Descontaminación Atmosférica de la ciudad.

Para el año 2000, el alcance de la actividad institucional hace imperiosa la necesidad de abrir una oficina en Lima, la misma que se encargaría de promover a nivel nacional e internacional el quehacer de la institución y de afianzar la relación con las agencias de cooperación e instituciones demandantes de nuestros servicios, así como proyectos nacionales vinculados a la gestión ambiental en localidades mineras.

Por otro lado, las Agencias de Cooperación que acompañaron durante muchos años el trabajo institucional, comenzaron a evaluar la posibilidad de establecer plazos a esta relación. Asociación Civil LABOR respondió elevando el nivel de especialización de su personal en diversos temas de Gestión Ambiental Urbana, Desarrollo Local, Concertación y Liderazgo, Educación Ciudadana y Trabajo de Género.

Crecimiento sólido (2000-actualidad)
En esta etapa se ha logrado mantener el nivel y calidad del trabajo institucional, incursionando incluso en nuevas líneas temáticas, como la atención a la emergencia generada por el sismo y planificación de proyectos con enfoque de riesgo, que llevaron a constituirnos en los coordinadores de GRIDE SUR (red de ONG´s organizadas para atender las situaciones de riesgo de la región sur). Asimismo, Asociación Civil LABOR se constituyó en impulsora de procesos participativos, promoviendo que la sociedad civil se involucre en las decisiones y vigilancia sobre proyectos de carácter estratégico para el sur del país, como IIRSA y Camisea. En este campo, el ingreso como miembro de la Federación Amigos de la Tierra Internacional (FOEI) fue importante.

Por otra parte, se empezaron a trabajar proyectos productivos de mediano impacto (financiados por FONDOEMPLEO), buscando combatir la pobreza, permitiendo aplicar algunas técnicas en busca de disminuir el consumo de agua y generar menor impacto ambiental.

Asimismo, se lleva adelante un proyecto de gran envergadura como CAMINAR, el cual busca la gestión sostenible de cuencas con actividad minera en zonas áridas y semiáridas de Sudamérica, articulando 3 temas: agua, cuenca y minería; abarcando 3 países: Perú Chile y Bolivia; y ejecutándose en 3 cuencas piloto: Chili, Elqui y Poopó.

Por otra parte, y en un escenario de Cambio Climático, la institución firma un convenio con la Fundación Manuel J. Bustamante de la Fuente con el fin de aunar esfuerzos para la elaboración conjunta del proyecto “Estrategias Regionales para Enfrentar el Cambio Climático”, cuyo objetivo es difundir el conocimiento sobre los efectos de dicho fenómeno, promover el debate y motivar la elaboración de propuestas inmediatas y eficaces para responder a los desafíos que plantea dicho reto global. En esa misma línea, Asociación Civil LABOR forma parte del Movimiento Ciudadano Frente al Cambio Climático (MOCICC), convirtiéndose en una de las principales organizaciones impulsoras del mismo, junto a instituciones como Oxfam América, Instituto Natura, CooperAcción y Forum Solidaridad Perú, entre otras.

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